Fusiones
La tasa de morosidad de los créditos otorgados por la banca se elevó en septiembre, tras 4 meses de incremento, en una tasa del 7,6 por ciento. Esto no es más que un indicador de la salud financiera del sistema y no podemos decir que sean noticias positivas pues se espera terminar el año con un 8 por ciento y una tendencia alcista para el siguiente.
La necesidad de reforzar el capital de las entidades es real puesto que las condiciones que subyacen a la morosidad siguen en aumento. Las empresas siguen suspendiendo pagos a causa de la falta de demanda de sus bienes y los hogares, como consecuencia, están experimentando los estragos del desempleo.
Créditos que hasta hace nada eran totalmente seguros y ninguna entidad hubiera dudado de su devolución, hoy en día se convierten en tóxicos para la banca, en morosidad y deuda.
En este contexto, las entidades necesitan deshacerse de los activos tóxicos que, a su vez, están lastrando la nueva actividad crediticia. En consecuencia, el Gobierno va a tener que actuar con premura para que el caso del Banco de Valencia – intervenido por el FROB, Fondo de Restructuración Ordenada Bancaria -, no sea más que un ejemplo aislado y no el primero de muchos más casos en el futuro más inmediato.
La solución está en el aire, las fusiones en verdad no hacen desaparecer los elementos nocivos y la idea barajada de que haya un banco malo en el que se recojan los lastres de todos los demás, no gusta a todo el mundo pues son muchas las dudas al respecto, entre las que podemos destacar quién financiaría esa adquisición, o cuál sería el papel de los grandes bancos, el Gobierno, el Banco de España o el FROB.
Las fusiones no van a hacer que fluya el crédito, hay que buscar más allá para salir del problema.
Soluciones…
Agrega un comentario:
Dinos que te ha parecido el contenido de esta nota.


Comentario: